jueves, 19 de abril de 2018

Pudin de fresas y chía

El mes de abril está jugando a ser otoño en lo que a lluvias y frío se refiere. Si no fuera porque los días son más largos y porque los árboles están empezando a vestirse con flores y tiernas hojas bien podríamos pensar al salir a la calle que estamos en pleno mes de noviembre.

Confieso que a mí no me importa este frío tardío. Por el momento estoy libre de alergia y os aseguro que firmaría este tiempo hasta las puertas del mes de junio. Se me hace tremendamente penoso trabajar las tardes de primavera cuando empieza a hacer calor aunque los fines de semana sí me convienen con tardes cálidas de las que invitan a salir a la calle y disfrutar del buen tiempo.

Es tremendamente divertido salir con Lara, el carro de las muñecas y el muñeco que le dejamos llevarse. Si por ella fuera llenaría el carro de juguetes como si de un carro de supermercado se tratase, pero hay que ponerle algún límite (amén de no parecer traperos) y escoge la muñeca que ese día es la afortunada de salir a la calle.

Es todo un espectáculo el camino hasta el parque en familia. Yo llevo "provisiones" para cubrir todos los "por si" que se me ocurren (agua por si la niña tiene sed, toallitas por si se cae y hay que limpiarle las manos, la barra de los chichones por si da de boca en el suelo, pañuelos por si el moco comienza a arrastrar...) ¡pues siempre surge algo para lo que no vamos preparados!

Por otro lado Lara camina sola empujando (o arrastrando, según le apetezca) su flamante carro pero aún no controla muy bien y se desvía permanentemente a la izquierda con lo que hay que ir rectificándole el trayecto cada dos pasos para que no pegue en la carretera o se choque contra los edificios. Ni qué decir tiene que protesta cada vez que tiramos de su amado carrito y así el trayecto que un día normal tardamos diez minutos en hacer se alarga hasta quitarnos mínimo cuarenta minutos de nuestras tardes de fin de semana (y a la vuelta otro tanto)

Lo mejor de estas salidas es que es llegar a casa, pasar por la bañera, cenar ¡y la niña cae redonda! Todo un lujo para nosotros porque os aseguro que es bien dura para dormirse por la noche.

Pero la primavera se empeña en disfrazarse de otoño y nos mantiene encerraditos en casa ¡con lo buenos que son los paseos al sol para quitarnos algún gramo de los que hicimos en Semana Santa!

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Una semana más sigo fiel a mi propósito de no tentaros más de la cuenta desde mi cocina (a la par que no me tiento a mí misma en casa) y os traigo un postre sano, rápido, sencillo, saciante y con muy pocas calorías ¡menos de 150 por ración!

¡Creo que no se puede pedir más! ¿No te parece suficiente? Pues sólo necesitas tres ingredientes y menos de diez minutos de tu vida para tenerlo listo.

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No sé qué me pasa este año que he tardado un montón en comprar fresas. Quitando las que compró mi marido a principios de febrero y que salieron casi todas malas menos las que veis en las fotos de esta receta hasta hace sólo unos días no han vuelto a entrar en casa.

Otros años, para Abril ya había gastado kilos y kilos (sin exagerar) y había preparado un montón de postres con ellas y este año voy bastante rezagada a la par que poco inspirada. Cuando ya no se encuentren en el mercado me surgirán un montón de ideas y me tiraré de los pelos.

Tal vez es porque la Semana Santa ha sido muy temprana y me centré muy pronto en sus recetas típicas (que nos siguen pesando y me repito esta semana con la cantinela lo sé, pero tendríamos que ir hablando de la operación post semana santa tanto o más que de la operación post navidad) o porque tampoco he visto muchas en las fruterías hasta hace relativamente pocos días. Sea la razón que sea un poco más y este año no hago nada con fresas para compartir con vosotros.

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Cuando estas maravillas llegaron a mi casa el primer impulso fue comérmelas sin más, pero pasada la primera emoción empecé a plantearme preparar un postre y me topé con un paquete de semillas de chía en el que quedaba un resto. Aunque no lo repita cada semana sigo vaciando armarios y os aseguro que se nota aunque aún queda cierto camino por recorrer.

Se me encendió la bombillita y me acordé de este pudin con batido de chocolate que compartí en verano y en cuestión de segundos mi cabecita había maquinado el pudin que comparto hoy.

Por lo general suelo huir de los superalimentos de moda pero ¿qué queréis que os diga? la chía lleva en mi alimentación quizá desde antes de ponerse de moda así que ahora no voy a repudiarla ¿no? Tampoco es que la consuma todos los días,  la tomaba con yogur, avena, otras semillas... tipo muesli casero o más bien ponga en su plato un poco de todo lo que encuentre en el armario. Vosotros me entendéis.

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No hace tanto que preparo postres con ella y casi le viene grande el término receta porque os aseguro que es simple, simple, pero creo que puede venir de lujo para no tener que renunciar al postre aunque estemos recortando lo que comemos. Que sí, que ya sé que la fruta es la mejor opción en lo que a postre se refiere ¿pero cuántos detractores de la fruta conocemos? ¿y cuántos de esos detractores se la comen sin chistar cuando va incluída en un postre?

Pues eso, habrá que engañar a la mente. Porque además comer siempre lo mismo puede ser tremendamente aburrido. 

Siendo claros este pudin no es el postre más rico del mundo (ojalá lo fuera porque nuestro organismo lo iba a agradecer) pero os aseguro que bueno está y que en casa no ha durado demasiado. Espero que lo preparéis en casa y demostremos que los postres también pueden ser sanos.

Como cada semana os he guardado un vasito a cada uno de vosotros para que disfrutemos en compañía de un postre saludable y saciante.


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Ingredientes:

* 400 gramos de fresas maduras
* 200 ml de leche (semidesnatada, desnatada, vegetal... ¡la que más te guste)
* 90 gramos de semillas de chía

Elaboración:

1. Lavamos, secamos las fresas y les quitamos las hojas.

2. Las partimos en cuartos y las ponemos en el vaso de la batidora junto con la leche.

3. Batimos hasta obtener una mezcla líquida y sin trocitos de fruta.

4. Ponemos las semillas de chía en un bol y vertemos nuestro batido de fresas y leche.

5. Removemos bien para mezclar las semillas con el líquido y dejamos reposar una hora aproximadamente. Mientras podemos remover de vez en cuando.

6. Vertemos en los boles en los que vayamos a presentar, tapamos y dejamos reposar en el frigorífico al menos dos o tres horas más.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/pudin-de-fresas-y-chia

Si las fresas no están muy maduras podéis añadir un par de cucharadas de azúcar, miel o cualquier otro tipo de endulzante cuando las vayáis a batir.

Este pudin lo podemos tomar solo o acompañado de unas fresas troceadas.

Lo único que tenéis que tener en cuenta para que la receta sea un éxito es que la fruta sea buena. Si las fresas no están en su punto (incluso os aconsejaría que estuvieran bien maduras) o son tirando a malas este postre no va a saber a nada. Y si por dentro están blancuzcas el color será también pobre.

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También se puede preparar con cualquier otra fruta que tengas en casa y te apetezca siempre y cuando esté madura y tenga sabor.

Aprovecho esta receta saludable para participar en el III Concurso de Fresas de Europa  y en el que os animo a participar porque aún estáis a tiempo.

La semana que viene os prometo una nueva receta saludable ¡y muy rica! ¡Aprovechemos que estoy en racha para hacer la operación biquini que aunque parezca que hace mucho frío y nunca llegará el calor en menos de lo que pensamos estamos con las barrigas al aire!

En casa la semana no ha comenzado con muy buen pie. Un marido resfriado y una niña que el lunes por la mañana se vomita encima cuando ya estaba totalmente vestida (os juro que cuando acabó estaba sentada en un charco de vómito) no es la mejor manera de afrontar el reto de una semana de trabajo. 

Lara es demasiado exagerada y tenía una ligera tos, que ella comenzó a exagerar hasta que acabó vomitando. Odio que haga eso, pero la pediatra ya nos advirtió que no le diéramos importancia puesto que sabía provocarse el vómito y empezaría a hacerlo de manera recurrente para llamar la atención si comprendía que nos molestaba. 

Así que te tragas todos los improperios que te gustaría soltar en ese momento y de paso que vas a por la fregona te encierras en el baño para maldecir el momento en el que pensaste que sería bonito tener un bebé en la familia y soltar por la nariz y las orejas el fuego que estabas acumulando en tu interior cuando te das cuenta de que un día más vas a llegar tarde a la oficina (al final llegué justa a tiempo) y que el cesto de la ropa sucia no se va a ver vacío nunca jamás en la vida.

Odio con todas mis fuerzas que vomite. Se arma parda y mi paciencia escasea en esos momentos. Es lo que tiene ser una mala madre porque las buenas hijas nunca tienen la culpa de nada. Pero en medio de mi garrafal enfado me pasa la manita por la cara y el pelo y me dice "qué guapa estás mamá" y me da un beso y el enfado se disipa como por encanto ¡qué lista es esta niña!

Además que la pobre no tiene culpa de tener una tos medio estúpida (cómo odio cuando comienza a hacer buen tiempo y los sacan al patio en la guardería porque pillan de todo con el cambio de temperatura) y unos moquetes atrancados en la nariz. No es nada para tener medicación pero la niña no acaba de estar recuperada y lleva unos días peor que de costumbre para comer.

Espero que paséis un bonito fin de semana (parece que primaveral) ¡y nos leemos la semana próxima!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 12 de abril de 2018

Granola casera con semillas y frutas deshidratadas en Crock Pot

La Semana Santa ha hecho estragos.

Me consta que no soy la única a la que las torrijas y la leche frita se le han adherido a las caderas justo a las puertas del buen tiempo.

No tengo necesidad de subirme a la báscula. Tengo el armario repleto de pantalones que entraban ampliamente y desde la pasada semana me veo dando saltitos para colocarlos en su lugar...

¿Cuándo se me ha ido de las manos? Intento hacerme la loca y fingir que lo no sé, pero lo tengo tan claro... La cosa se disparó en marzo cuando empecé con las recetas temáticas de Semana Santa. Leía que la leche frita tiene poco aporte calórico. Ya. Será la que otros se comen ¿no? que esa a mí no me engorda.

Y como guinda al pastel el lunes santo entran por la puerta de mi casa ¡atención! una bandeja de empanadillas rellenas de cabello de ángel, otra de empanadillas rellenas de crema de batata. una de roscos fritos y dos más de otros roscos que creo se hacen en el horno y no nos gustan demasiado (y voy a reciclar en otra receta) pero nosotros aceptamos encantados el regalo.

¡Tranquilidad! que era imposible acabar con todo eso en una semana (sin contar lo que habíamos preparado entre mi madre y yo) aunque confesaré que le llevábamos buen ritmo hasta que yo decidí plantarme y cerrar la boquita. Mi marido siguió con su carrera de fondo pero sus kilos de más no me aprietan a mí.

Las evidencias me dan la razón de por qué la repostería de sartén (y los fritos en general) está erradicada de mi cocina. No es sólo por el jaleo que se arma (que no es poco) sino por  el peligro que representa porque empiezas a comer y está todo tan rico que te olvidas hasta de tu nombre y no encuentras el momento de parar.

La semana pasada os prometí una receta más sana y fiel a mi palabra y gracias al reto en Instagram del blog Cocinando Sabores para el mes de Abril aquí vengo con mi propia granola casera que ya os adelanté el lunes a través de mis redes sociales. La vida no me ha dado para llegar con ella antes al blog pero más vale tarde que nunca ¿o no?

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Hace años cuando decidí darle un giro a mi alimentación el muesli y los cereales ricos en fibra entraron a formar parte de mi vida. Sin embargo cuando lees la etiqueta de más de uno te quedas cuanto menos ojiplática ante la cantidad de azúcares que llevan por no hablar de ingredientes tan poco deseables como el aceite de palma.

Desde que tengo el blog he visto que sois muchos los que preparáis en casa vuestra granola o muesli ¡que no son lo mismo aunque puedan parecerlo! Una de las diferencias básicas es que la granola está tostada en el horno o en olla de cocción lenta y el muesli se sirve "crudo" siendo más saludable este último ya que para su elaboración no se añaden aceites o grasas ni endulzantes de ningún tipo.

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También existen diferencias en cuanto a los ingredientes que "en teoría" lleva cada uno, pero lo pongo entre comillas porque a esta altura hagamos granola o muesli añadimos cereales, semillas, frutos secos, especias y fruta a nuestro gusto independientemente de que después cocinemos o no la mezcla.

Ya os digo que para mí la diferencia fundamental sin ser ninguna purista del tema sino más bien simplificando mucho radica en que se añadan o no endulzantes y grasas.

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Mi idea desde hace bastante tiempo era preparar mi propio muesli y ¡oh sorpresa! tenía en casa todo lo que necesitaba para hacerlo porque cuando me entraron las ganas bien que me apresuré a comprar semillas porque copos de avena y fruta deshidratada siempre suelo tener.

Pero unas veces por pereza y otras porque había comprado muesli ya preparado no me ponía nunca a hacerlo y no por falta de ganas porque cada vez que veía una receta publicada en vuestras cocinas y leía que una vez lo pruebas casero no repites con el industrial me decía que tenía que ponerme con ello pero después lo iba aplazando.

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Así que cuando leí que el reto era hacer granola casera (#estagranolasíquemola) y además casi de manera inmediata Marta Miranda publicó en su blog una receta para hacer granola en Crock Pot fue el empujón definitivo para ponerme a ello. ¡Y no sabéis lo que me arrepiento de no haberlo hecho antes!

Aunque lo he comentado en alguna red social creo que en el blog no he contado aún que hace unos meses llegó la Crock Pot a mi vida. ¿Y eso que es? Sencillamente una olla de cocción lenta. Yo la he elegido de esta marca, pero hay muchísimas en el mercado. En España aún no es muy popular pero en USA es algo tan básico como el microondas y estoy segura de que acabará haciéndose un hueco en nuestros hogares con el paso del tiempo.

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A mí hacía tiempo que me llamaba la atención pero no acababa de lanzarme hasta que el pasado Black Friday la encontré por una miseria, me lié la manta a la cabeza y pedí dos (la otra es para mi madre, no es que atesore a lo loco) No tengo mucho tiempo para experimentar pero cada fin de semana procuro hacer alguna cosilla y la verdad es que estoy encantada con el fichaje y poco a poco iré publicando algunos postres que estoy haciendo con ella.

Me llamaba poderosamente hacer la granola así y me puse a mirar recetas por la red ¿os sorprendería saber que no encontré dos iguales? Creo que es la receta más versátil que he visto en mi vida. Aunque el término receta casi que le viene grande porque la complicación es nula y el trabajo también.

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Dada mi costumbre de rebajar grasas y azúcares al máximo opté por poner una cantidad ínfima (casi, casi testimonial) y elegí los más saludables que tenía en casa en ese momento como son la miel y el AOVE que perfectamente podéis sustituir por cualquier otro aceite (incluso mantequilla) y endulzante que tengáis en casa.

La idea es hacer un preparado saludable ideal para desayunos, meriendas o cenas. Pero ¡ojo! que sea saludable no quiere decir que no tenga calorías ¡que nadie se llame a engaños! porque la cantidad de grasa y azúcar igual no es muy elevada pero contiene semillas como el lino dorado (también conocido como linaza) que aportan muchísimos beneficios a nuestra salud pero también muchas calorías. Bien es cierto que son calorías saludables y no calorías vacías como las que se encuentran en el azúcar refinado o el alcohol pero son calorías al fin y al cabo así que no conviene abusar de la granola o nos llevaremos una sorpresa desagradable al subirnos a la báscula.

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Además le he añadido fruta deshidratada. Tenía en casa un mix que suelo comprar en otoño cuando vamos a Rute (nos encanta visitar el Belén de Chocolate cada año) así que se me presentó la ocasión ideal para darle salida. De todos modos hay muchas mezclas que podéis encontrar en casi todos los supermercados y también en tiendas online. El pro de esta fruta es el alto contenido en fibra pero la contra más grande es el alto contenido en azúcares que tiene por lo que tampoco conviene abusar de ella.

Parece que os quisiera quitar las ganas de que preparéis vuestra granola en casa y es todo lo contrario, sólo que no quiero que nadie se llame a engaños y se piense que por ser una receta saludable no tiene calorías. Es un alimento sano y completo que debería estar presente en nuestra alimentación habitual al incluir muchos nutrientes beneficiosos. Pero como ocurre con todo todo en esta vida hay que comerlo con mesura. Para que nos entendamos, puestos a ingerir calorías mejor un puñado de granola casera que una rebanada de pan con Nocilla.

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Lo mejor de preparar la granola en casa, además de que se tarda menos de cinco minutos en tenerlo todo mezclado y listo para meterlo en el horno o la olla de cocción lenta es que usamos los ingredientes que nos gustan y la aromatizamos según nuestras preferencias.

Yo usé canela y vainilla y no os podéis hacer una idea del olorcito que se desprende mientras se hace y cómo huele cada vez que abro el bote donde está guardada. Además me ha sorprendido que usando poca cantidad se consiga tanto aroma. De verdad os digo que creo que es la granola que mejor huele del mundo mundial.

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Y como no podía ser de otra manera, y siguiendo los pasos de las compañera que previamente la han hecho, puedo prometer y prometo que desde ahora en casa sólo se va a comer granola casera porque realmente no hay color entre la mía y la comprada.

Para mí una de las ventajas fundamentales además es suprimir ciertos ingredientes. Soy una persona tremendamente maniática (no sé si alguna vez se me habrá visto el plumero por aquí) y los mueslis que tienen frutos secos (almendras, avellanas, nueces, anacardos...) o semillas (tipo pipas de girasol o calabaza) no soporto tomarlos con leche. No tiene razón lógica pero no me gustan las almendras, las nueces o las pipas remojadas y flotando en la leche. No me gusta la textura que adquieren, ni siquiera el sabor al mezclarse con la leche así que me costaba encontrar mueslis que no las incluyeran (o me tocaba quitarlas y era un rollo) así que ahora tengo el problema resuelto.

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Ah!  y para que conste, si en lugar de con leche lo tomo con yogur me da igual lo que lleve el muesli o la granola.

Espero que os animéis a prepararla. No hagáis como yo y lo dejéis para un momento mejor que nunca llega. Si habitualmente la consumís en casa estáis tardando en hacerla a vuestro gusto y si no la consumís ¿no os llama ni un poquito la atención?

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Ingredientes:

* 200 gramos de copos de avena
* 25 gramos de sésamo
* 110 gramos de semillas de lino dorado (linaza)
* 1 cucharadita de canela en polvo
* 1 cucharadita de esencia de vainilla
* 30 ml de AOVE
* 60 gramos de miel
* 50 gramos de pasas
* 100 gramos de fruta deshidratada variada (plátano, pomelo, coco, piña, fresa)

Elaboración:

1. En un bol (mejor si tiene tapadera) ponemos la avena, el sésamo y las semillas de lino dorado junto con la canela. Tapamos y agitamos para mezclar bien.

2. Añadimos la vainilla, la miel y el AOVE y con ayuda de un tenedor mezclamos durante unos minutos. El aspecto será como de avena un poco mojada y que tienda a apelmazarse y hacer bolitas.

3. Vertemos la mezcla en la CrockPot y programamos en ALTA una hora y media. Ponemos un paño encima de la olla y tapamos con la tapadera de cristal.

4. Cada treinta minutos destapamos y removemos bien y cuando falten unos quince minutos dejamos cocinar destapado.

5. Pasada hora y media vertemos la avena y las semillas en la fuente del horno que previamente habremos cubierto con un papel de hornear, y extendemos muy bien para que se enfríe. Vamos moviendo cada pocos minutos para que no quede apelmazada.

6. Cuando esté completamente fría (en mi caso tardó menos de cinco minutos) añadimos las pasas y el mix de frutas deshidratadas, mezclamos bien y ponemos en un bote con cierre hermético.

Si no tenemos olla de cocción lenta ponemos un papel para hornear sobre la bandeja del horno, vertemos la mezcla y horneamos a 175º C durante unos 25-30 minutos, hasta que esté dorada la granola, pero moviendo la avena y las semillas con ayuda de una cuchara cada 10 minutos para que se doren bien por todas partes.

 https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/granola-casera-con-semillas-y-frutas-deshidratadas-en-crock-pot

Os aseguro que desayunos, meriendas y cenas (sí la granola y un yogur junto con un par de piezas de fruta son muchas noches mi cena, que no la de mi marido que aprovecha a ponerse gocho de cosas poco saludables) no volverán a ser lo mismo con esta granola.

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Si os animáis espero que me contéis vuestras impresiones, o me deis ideas para nuevas combinaciones (aunque tengo un par en mente que si funcionan pueden ser la bomba) y por supuesto contadme si la consumís o no habitualmente, si os gustaría animaros... ¡lo que queráis! Ya sabéis que en mi cocina se escribe El Quijote cada semana y si no no estamos a gusto.

La pequeña Lara se recuperó rauda y veloz de su resfriado. De hecho esta vez ni siquiera le mandó la pediatra ningún medicamento y yo cruzo los dedos para que no nos queden muchos que pasar, pero con el frío y los cambios de temperatura que está trayendo este mes de abril espero cualquier cosa.

Hay una cosa que me toca mucho la moral. Cuando cuentas que tienes a tu hija enferma y los listos de turno te preguntan "¿otra vez tienes a la niña mala?" Lo sueltan con un tonillo que deja entrever que eres muy mala madre. Se pensará la gente que la niña se resfría por mi gusto o porque la tenemos mal atendida o porque está en la calle todo el día. Qué fácil es juzgar. Mi hija sale en invierno porque tenemos que trabajar y no nos queda más remedio que llevarla a la guardería. Casi todos los  fines de semana del otoño y el invierno los hemos pasado "de clausura" en casa desde el viernes por la tarde hasta el lunes por la mañan sin pisar la calle porque el tiempo no invitaba precisamente a salir.

A estas alturas está muy habladora. Creo que soy la que mejor entiende su jerga y mantenemos conversaciones dignas de escuchar porque cuando no la entiendo le respondo a lo que creo que ha dicho ¡y se enfada mucho! Es divertido escucharla contar su día en la guardería y qué han hecho sus compañeros. Me parto cuando dice que uno de los niños es "guapo, guapo" y mucho más cuando mi marido se mosquea porque dice que pronto empezamos. No sé qué me divierte más, si la ocurrencia de la niña o ese enfado tan absurdo ¡lo que nos espera a los quince años!

Acabo por hoy y os adelanto que la semana que viene repetimos con una receta saludable y baja en calorías ¡vamos a continuar con el modo Healthy ON para llegar divinos al verano! Mientras tanto disfrutad y sed felices

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 5 de abril de 2018

Tarta de queso y galletas Oreo

Pasó la Semana Santa que se llevó consigo el mes de marzo y dio por concluído el primer trimestre del año. Y yo me pregunto ¿vosotros os habéis enterado de estos tres meses? porque por mi vida han pasado como un soplo ¿eh? 

Y no voy a venir a quejarme porque hay gente que hace más cosas que yo al día pero últimamente tengo la sensación de que cada jornada es una carrera contra reloj en la que no hay meta y así uno detrás de otro me voy bebiendo las semanas y los meses y no sé cuánto se puede aguantar este ritmo trepidante porque ya ni en los fines de semana hallo descanso alguno.

En el blog me pasa igual. Empecé el año con dulces típicos de navidad (el Roscón tiene que inaugurar las recetas de cada año) y algún reciclaje con ellos, enganché con San Valentín y poco después con Semana Santa ¿y ahora? ¿Debería sentirme un poco huérfana sin recetas temáticas en las que trabajar?

Igual es el momento de tomarse un respiro y apostar por algo más sano ¿no?

Sí, pero tal vez en la próxima receta. Que yo no contenta con el atracón de flan, torrijas, leche frita, arroz con leche, roscos, pestiños y paro de contar que igual alguno se indigesta sólo con leerme hoy me presento con una tarta de queso y Oreo ¡para desintoxicar!

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Esta tarta llevaba en mis pendientes un montón de años (creo que incluso desde antes de comenzar la aventura del blog) pero por una cosa u otra nunca le llegaba el turno. He de confesar que a mí estas galletas no me gustan mucho. Si me como una no me pasa nada pero lo cierto es que no me llaman la atención y pueden tirarse meses en el armario de la cocina sin que nadie se acuerde de ellas. Pero cuando entran a formar parte de un postre... ¡ahí la cosa cambia!

No hay semana que no me acuerde de la tarta brownie de Oreo y dulce de leche que me marqué el año pasado ni de las calorías que tiene y había unas galletas dando vueltas por el armario y con los días contados para que llegase su fecha de caducidad que me estaban pidiendo a gritos repetirla.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Sin embargo fui más fuerte que ese deseo y echando un vistazo a las recetas pendientes me topé de nuevo con la tarta de queso y Oreo que rápidamente se puso en el primer puesto de mi lista. Empecé a mirar recetas y aunque en un principio tenía claro que la quería horneada porque son mis tartas de queso favoritas al final me lancé con una receta sin horno ¡y encantada con mi decisión!

En menos de cuarenta minutos (tiempo de búsqueda de cacharros e ingredientes incluidos) la tenéis lista para meter en el frigorífico y dejarla reposar y coger cuerpo.

Yo la preparé un viernes aprovechando el rato de la comida así la tenía lista el sábado para las fotos (que estuvo todo el día lloviendo) aunque hubiese agradecido más que la hubiera dejado hasta el domingo porque pasadas 48 horas tenía más cuerpo y mejor consistencia y el corte era más fácil y más limpio.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Otra cosa que me sorprendió muchísimo es que a medida que pasaban los días estaba más rica. Yo creía que sólo le pasaba a las tartas de queso horneadas así que tendré que seguir haciendo tartas de queso sin horno para comprobar si ocurre con todas o sólo con esta ¡no sé si podré con tan ardua tarea!

Y es que se me acaba de abrir todo un mundo de posibilidades porque en cuanto el calor aparecía yo dejaba las tartas de queso aparcadas porque una cosa es encender el horno 20 minutos para unos muffins y otra cosa tenerlo una hora o más para una de estas tartas.

Tampoco me voy a emocionar y volverme monotemática con las recetas de tarta de queso sin horno el próximo verano porque pretendo seguir metiendo el trasero en los biquinis del año anterior.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

La textura es suave y cremosa, como una mousse, pero tiene mucho cuerpo y el corte aguanta perfectamente el tipo. Como os he dicho mejor pasadas 48 horas que 24 según mi experiencia.

Para mi gusto tiene el punto justo de dulzor. Le he puesto poca azúcar para compensar la cantidad de galletas (bastante dulces bajo mi humilde opinión) de la base, del relleno y de la superficie. Tenía clarísimo que me gustaba el relleno mezclado con galletas pulverizadas porque aparte de ese color característico de los postres hechos con Oreo aporta sabor.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Sin duda es una manía personal mía, pero me gustan más las tartas con estas galletas que las incluyen en el relleno que aquellas tartas con su relleno blanquísimo y que sólo llevan galleta en la base y espolvoreada (o algunas en trozos para decorar y no abusar) en la superficie.

Creo que es una tarta muy apropiada para un cumpleaños infantil (siempre que a los niños que asistan les gusten estas galletas) porque no tiene complicación para prepararla y además casi no requiere tiempo por no hablar de que necesitamos muy pocos ingredientes y que además se encuentran incluso en cualquier tienda de barrio.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Así como también me parece un postre perfecto para una comida o cena de verano. Algo sencillo de hacer y ligero para culminar la comida anque no exento de una buena cantidad de calorías

Sin duda es el postre ideal para los amantes de Oreo y para los que no también porque a mí que no me hacen mucho tilín esta tarta de queso me ha enamorado.

Por no hablar de lo bien que me ha venido para sacar las galletas del armario y una tarrina de queso que estaba triste en el frigorífico. Que por cierto no era suficiente para hacer la tarta y le apunté a mi costillo que comprase una tarrina de queso de untar NORMAL (NO LIGHT). Así tal cual lo leéis. Se lo apunté en mayúsculas y subrayado para evitar que comprase queso bajo en grasa porque no sabía si montaba igual de bien que el tradicional.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Sencillo ¿verdad? Pues creo que no. ¿Sabéis qué queso compró? ¡Finas hierbas! Menos mal que revisé la compra que había colocado en el frigorífico y encontré la tarrina que había traído porque me veo metida en plena elaboración y dándome de bruces con una tarrina de queso a las finas hierbas para hacer una tarta de Oreo. Sinceramente, no creo que el invento hubiera salido bien.

Solventado el contratiempo con una nueva visita al supermercado (cosas como estas justifican mi amor por tener cualquier ingrediente en casa que me permita meterme en harinas sin necesidad de pasar previamente por la tienda) aderezada por mi cara de pocos amigos ya lo tenía todo listo para hacer mi tarta y seguir con mi propósito de vaciar (muy poquito a poco, la verdad) los armarios de la cocina ¡que Olga ya lo ha conseguido!

Y después de esta historia que seguro te ha pintado una sonrisa en los labios y quizá te ha hecho pensar en alguna correría similar vivida en carnes propias te invito a un trocito mientras te cuento cómo preparar esta maravilla de tarta.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA

Ingredientes:

Para la base

* 20 galletas Oreo con el relleno
* 30 gramos de mantequilla

Para el relleno:

* 200 ml de nata para montar 35% m.g.
* 75 gramos de azúcar
* Un sobre de azúcar de vainilla
* 550 gramos de queso cremoso para untar
* 9 galletas Oreo con el relleno
* El relleno de las galletas de la cobertura
* 9 hojas de gelatina

Para la cobertura:

* 7 galletas Oreo sin el relleno


Elaboración:

1. Comenzamos preparando la base. Para ello ponemos las galletas en la picadora y las trituramos hasta dejarlas hechas polvo.

Mientras tanto derretimos la mantequilla en el microondas y la ponemos en un bol junto con las galletas picadas. Mezclamos bien con ayuda de un tenedor y vertemos en un molde desmoldable. Esparcimos bien por el fondo creando un poquito de borde y nivelamos con ayuda de un rodillo o con el envés de una cuchara. Reservamos.

2. Ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua.

3. Para preparar el relleno ponemos en un bol el azúcar y el azúcar de vainilla junto con la nata para montar que debe estar bien fría y montamos. Reservamos.

4. Ponemos en la picadora nueve galletas y el relleno de las galletas que vamos a usar para la cobertura y las picamos hasta dejarlas hechas polvo. Reservamos.

5. En otro bol ponemos el queso (mejor si está recién sacado de la nevera) y batimos. 

6. Añadimos las galletas pulverizadas y mezclamos con movimientos envolventes.

7. A continuación añadimos la nata montada y mezclamos con movimientos envolventes para que no se baje.

8. Escurrimos las hojas de gelatina, las ponemos en un vaso y las introducimos unos segundos en el microondas, lo justo para que se derritan sin coger mucha temperatura.

9. Ponemos en el vaso una cucharada del relleno de la tarta y removemos para mezclar bien. Así conseguimos que la gelatina pierda todo el calor.

10. Volvemos a batir el relleno a baja velocidad y añadimos en hilo el licuado de gelatina. Batimos unos minutos para conseguir que se integre.

11. Vertemos el relleno en el molde donde previamente habíamos preparado la base de galletas Oreo, esparcimos bien y nivelamos la superficie con ayuda de una espátula.

12. Tapamos con film transparente y dejamos reposar en la nevera. Mejor si lo dejamos toda la noche.

13. Antes de servir picamos las galletas a las que previamente les habíamos quitado el relleno hasta pulverizarlas.

14. Desmoldamos la tarta y espolvoreamos la superficie con la galleta picada.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/tarta-de-queso-y-galletas-oreo

Esta receta es mi versión de la Tarta Oreo de Cocinando con las Chachas y es mi última propuesta para el concurso por su sexto aniversario.

 http://www.cocinandoconlaschachas.com/2018/03/6-cumpleblog-cocinando-con-las-chachas.html

He hecho algunos cambios con respecto a su receta al añadir más queso y azúcar (y tener que ajustar la cantidad de gelatina) y triturar las galletas del relleno. Creo que ha quedado una receta estupenda para festejar esos seis años compartiendo recetas con nosotros.

TARTA DE QUESO Y GALLETAS OREO CHEESECAKE SIN HORNO SENCILLA CREMOSA RICA FÁCIL POSTRE FIESTA CUMPLEAÑOS CUCA


La princesa Lara está resfriada. La semana pasada salió mucho al patio en la guardería porque los primeros días fueron de sol y lo ha vuelto a pillar. Sólo son mocos, pero parece una fábrica. El sábado en particular fue un día horrible y las noches son un poco complicadas porque con la congestión respira mal y duerme regular. Lo que se traduce invariablemente en que mamá duerme poco y mal también.

Está en pleno proceso de aprender a saltar y el jueves por la mañana se cayó en los columpios y cuando le parece cojea. Supongo que tendrá alguna molestia aunque ni ella dice que le duela nada (que ya estamos con el tema de que todo le duele, sobre todo a la hora de comer, y además todo le hace pupa, especialmente si de peinarse se trata...) ni nosotros le preguntamos para no recordárselo.

Espero que la vuelta a la rutina no esté siendo especialmente difícil y os prometo que la semana próxima traerá una receta más saludable que nos ayude a expiar los excesos cometidos en Semana Santa de los que me declaro parcialmente culpable por incitaros con todas las recetas dulces que publiqué a lo largo del mes de marzo.

Antes de dejaros me gustaría deciros que mi blog participa en los premios 20Blogs edición 2018 Si queréis pinchar en el enlace y votar por mi blog os estaría muy agradecida. Es necesario que estéis registrados en la página pero es un trámite sencillo y rápido. ¡Os doy las gracias de antemano por vuestro apoyo!

Mientras tanto sed muy felices ¡y seguid cocinando!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

miércoles, 28 de marzo de 2018

Muffins de leche de coco con arándanos y chocolate negro

Ahora sí que estamos metidos de lleno en la Semana Santa y los que hemos seguido al pie del cañón estamos con un pie fuera del trabajo y pensando en estos cuatro días que al final se pasarán muy rápido pero ¿qué queréis que os diga? cuatro días sin trabajar son cuatro días sin trabajar.

Es el momento de hincarle el diente a torrijas, pestiños, roscos, leche frita, flanes, arroz con leche... y el resto de postres típicos de nuestras zonas para este periodo así que como todos estaréis hasta arriba de la repostería típica y más allá de Semana Santa sigue habiendo vida y el lunes volveremos a pensar qué desayunamos o qué preparamos para la merienda en lugar de tomarme vacaciones esta semana en el blog rescato de entre mis recetas pendientes de publicar estos muffins elaborados con leche de coco y repletos de arándanos y trozos (enormes) de chocolate negro.

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Los pobres llevan más de dos años esperando en borradores ser compartidos y aunque las fotos no son nada del otro mundo, ni hacen justicia a lo ricos que están, me ha parecido justo que vean la luz.

Aunque no los he hecho ahora son un perfecto ejemplo de mi propósito de sacar fuera productos almacenados en mi cocina porque en su día fue la receta ideal para acabar con media lata de leche de coco (la receta en la que usé la otra media sigue también en borradores) y para sacar de mi cocina una tableta de chocolate negro que no os podéis imaginar cómo me llamaba y estando en mi último mes de embarazo tampoco era plan de cebarse sin control.

Si no sois amantes del coco ¡tranquilos!  que el sabor es bastante sutil, la leche de coco aporta sobre todo cremosidad y jugosidad a las masas, y si suprimís el coco rallado (podéis sustituirlo por harina o por almendra molida por ejemplo) creo que no os daréis cuenta del sabor a coco.

Si aún así tampoco os fiáis podéis usar cualquier otra leche vegetal o bien leche de vaca.

Con el tiempo que ha pasado y aún recuerdo la felicidad al morder y encontrar un buen trozo de chocolate negro en el interior de los muffins ¡con qué poco se puede ser feliz! 

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Además como todos los muffins que suelo publicar la masa está lista en un momento y en menos de una hora tendremos resuelto el desayuno de unos pocos días porque están tan ricos que vuelan

Después de las largas entradas de las últimas semanas hoy nos toca un descanso a todos que nos merecemos empezar (o continuar) con las vacaciones pero sin perder las buenas costumbres y teniendo en mente alguna receta para preparar en casa.

Aún recuerdo la época en la que si el tiempo no acompañaba me pasaba estos días tumbada en el sofá y la cama devorando un libro tras otro ¡oh felicidad! con la racha tan mala (y tan excasa) que llevo de libros últimamente me dan mucha envidia esos tiempos.

Y las fotos de estos muffins me han recordado esos días al ver la noveda de Almudena que es una de mis escritoras favoritas aunque no sea este el libro que más me gusta de ella pero que os recomiendo si no lo habéis leído aún y el resto de los que tiene publicados de sus Episodios de una guerra interminable.

Y antes de liarme más os dejo el muffin que tengo reservado para vosotros, hoy acompañado de un té, para echar un ratito de charla antes de irnos pitando a desconectar y os cuento la receta ¡que espero os animéis a preparar!

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Ingredientes:

* 200 ml de leche de coco
* 50 gramos de leche semidesnatada
* 125 gramos de yogur natural
* 2 huevos
* 115 gramos de azúcar
* 60 gramos de coco rallado
* 265 gramos de harina
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico (o levadura química)
* 1 pellizco de sal
* 100 gramos de chocolate negro
* 60 gramos de arándanos deshidratados


Elaboración:

1. En un bol ponemos las dos leches, el yogur y los huevos y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.

2. Añadimos el coco rallado y el azúcar y mezclamos hasta integrar.

3.  Incorporamos el bicarbonato sódico, la sal y la harina y batimos lo justo hasta integrar y que la masa sea homogénea.

4. Partimos el chocolate en trozos (también podemos poner pepitas de chocolate, aunque últimamente le estoy cogiendo el gusto a poner trozos grandes de chocolate ¡que son un gustazo cuando los encuentras!) y los añadimos a la mezcla junto con los arándanos. Con ayuda de una espátula los repartimos bien por la mezcla.

5. Ponemos nuestras cápsulas de papel en la bandeja para muffins y con ayuda de una cuchara para helados llenamos las cápsulas. Yo las lleno hasta casi el borde para que hagan un copete bonito y alto.

6. Introducimos en el horno precalentado a 200º C y horneamos unos 10-12 minutos. Después bajamos a 180º C y continuamos horneando hasta que estén listos. En total serán unos 22-25 minutos. Siempre comprobamos el estado pinchando con una brocheta de madera en el centro de uno de los muffins.

7. Dejamos templar con el horno apagado y la puerta entreabierta unos 10 minutos y a continuación retiramos los muffins de la bandeja y los dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/muffins-de-leche-de-coco-con-arandanos-y-chocolate-negro

¿Te han sobrado? Puede ser... así que los guardas en una lata o un tupper que cierren bien ¡ojo con los ratoncillos que las dejan medio abiertas! o bien los congelas y lo sacas un rato antes de atacarlo (quizá en el congelador tengan menos peligro ¡avisado estás!)

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No puedo marcharme de vacaciones sin invitaros a conocer el blog de mi amiga Alma que hace unas semanas se decidió a meterse en el mundo blogger y desde ese rinconcito nos abre la puerta a su locura. Os aseguro que es una chica divertidísima y aunque no sea imparcial porque la conozco desde hace mucho tiempo y nosotras desbarramos cada día si os dais una vuelta os daréis cuenta de que no os engaño.

Lara lleva unos días libre de mocos (aunque la tos es persistente aunque bastante esporádica) A ver lo que nos dura porque con el frío que nos sigue acompañando lo normal es que los niños pesquen de todo y miedo me da cuando el lunes próximo regresen todos a la guardería (esta semana asisten un tercio o menos de los niños) después de casi diez días en casa y en la calle pillando de todo.

Cada vez está más suelta hablando, forma frases a su manera y mantenemos conversaciones un tanto subrealistas porque a veces no le entiendo las cosas y le respondo a lo que a mí me viene en gana (generalmente para su enfado)

A veces incluso se interesa por algo que estamos comiendo y quiere probarlo aunque son las menos veces pero supone un paso adelante en su rutina de alimentación. Lo que mejor lleva es comer bombones ¡qué arte le da! y el abuelo la consiente y le da uno casi todos los días (tampoco podemos abusar por el tema del estreñimiento que aunque más o menos controlado ya de vez en cuando nos da un susto)

En fin, que espero que disfrutéis mucho de estos días, hagáis lo que hagáis y haga el tiempo que haga, que siempre hay algún plan interesante y si no pues descansamos que también es necesario.

Nos leemos la semana que viene (el jueves como siempre, que hoy la entrada es adelantada porque en Andalucía mañana es festivo) ¡sed felices!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 22 de marzo de 2018

Leche frita

Y en un abrir y cerrar de ojos ayer estábamos tomando las uvas y resulta que ya estamos en primavera y el domingo comienza la Semana Santa.

Sabéis que llevo un par de semanas publicando recetas que por uno u otro motivo para mí tienen relación con este tiempo y a través de vuestros comentarios veo que a pesar de la diferencia de edad que pueda haber entre muchas de nosotras por lo general guardamos recuerdos similares.

Para mí estos días no son "oscuros" porque yo no he conocido (o al menos no recuerdo) que se cerrasen los bares en esta época. De cines y teatros no puedo opinar porque no los había en mi pueblo cuando yo era pequeña (y ahora casi que tampoco) Sí que conocí la televisión con dos únicos canales y recuerdo las películas sobre la vida de Jesucristo cada Semana Santa, cosa que tampoco era novedad alguna ya que estudié en un colegio de monjas y unos días antes de las vacaciones pasábamos bastante tiempo viendo películas de este tipo.

Lo cierto es que yo esta época la recuerdo llena de tradiciones antiguas, quizá con cierto tufo a rancio, manteniendo algunas a día de hoy pero quizá sin el significado ni la esencia que en su día tuvieron y sin saber muy bien por qué las tenemos.

Viviendo en una zona rural de Andalucía la Semana Santa estaba (y sigue estando) marcada por procesiones. Era quizá una de las pocas niñas del colegio cuyos padres no pertenecían a una hermandad y no participaba en ninguna procesión. Sí que salíamos a ver alguna, pero no era algo que formara parte de manera importante de aquellos días en mi casa.

Años más tarde, cuando la adolescencia comenzaba a llamar a la puerta, llegaba el turno de salir con tus compañeras de colegio y ver la procesión era una excusa para llegar tarde a casa (en mi caso no solía funcionar porque mi padre alegaba que era igual cuando salía que cuando se encerraba y que yo no tenía las llaves de la iglesia para tener que esperar a que acabase y cerrar la puerta)

En realidad lo que buscabas era apostarte en todas las esquinas por las que pasaba la procesión porque cada paso tenía su agrupación musical y casi todos los niños y adolescentes pertenecían a una de ellas y allí estabas tú luciendo tus mejores galas deseando ver pasar al niño que te gustaba. Y si te sonreía o te saludaba (saltándose la seriedad que debía mostrar en la procesión) eso ya era lo más. 

El Viernes Santo era además el mejor día en mi pueblo porque había procesión por la mañana, por la tarde y por la noche. Con un poco de suerte (si pillabas a tu padre de buenas y además no llovía) salías a ver la de la tarde y enganchabas con la del silencio que salía a media noche. Era además las primeras veces que cenabas fuera de casa con tus amigas.

En mi pueblo no había muchos sitios donde ir entonces y ahora tampoco y vivíamos situaciones que entonces con catorce o dieciséis años ya me parecían kafkianas, como una amiga diciendo que se pedía un sandwich (de jamón de york y queso) porque ella cumplía la vigilia y el jamón de york no era carne... 

Como veis yo recuerdo la Semana Santa más como una excusa para salir que como un periodo oscuro lleno de restricciones e imposiciones que no sabes muy bien a santo de qué hay que cumplir.

Si en casa se notaba en algo que era Semana Santa era sin lugar a dudas por lo que comíamos Jueves y Viernes Santo que desde que tengo memoria no ha variado. El jueves potaje de garbanzos y alubias con bacalao y el viernes albóndigas de pescado, bacalao frito, tortilla de espárragos, tortilla de collejas (si el tiempo ha sido benevolente y se encuentran) y ensaladilla rusa. Y de postre arroz con leche, natillas y/o flan. Las torrijas podían o no llegar a este día porque igual nos las habíamos zampado antes. 

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

La leche frita nunca ha formado parte de mis Semanas Santas. De hecho no es un postre tradicional en mi entorno (que ya sabéis que todos lo largamos todo y de pequeños bien que sabemos contar a nuestros amigos y compañeros lo que comemos y no y de mayores nos encanta hablar de lo que hacemos en casa en tal o cual ocasión) y mira que me extraña porque vivo en "tierra de frontera" y al estar entre tres provincias andaluzas mi pueblo siempre ha sido una zona de mucho tránsito y de tener costumbres que han venido de distintos lugares.

Es más, el término "leche frita" siempre ha tenido una connotación peyorativa para mí porque en mi pueblo era el equivalente a decir que algo había quedado en nada o que era insignificante. Era (ahora no tanto) muy típico escuchar a las personas mayores (yo recuerdo sobre todo a mi abuela) decir cosas como "tanto preparar la comida y al final leche frita porque no vino nadie a comer" o si la pillabas de malas o estaba harta del maritrio que dábamos los nietos le preguntabas qué ibamos a comer y te decía "¡leche frita!" Incluso recuerdo que era lo que respondías cuando alguien te preguntaba que habías comido o qué ibas a comer y no querías decirlo...

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

Desde que tengo el blog y me paseo por vuestras cocinas la leche frita adquirió otro significado para mí (aunque ya sabía que era un postre, que mi ignorancia no llegó tan lejos) y hacía tiempo que quería prepararla. 

Pero si hay una cosa que a mí me hecha para atrás es la repostería frita. ¡No sabéis lo que le temo a una sartén! por eso en mi casa casi nunca se comen fritos tampoco con lo bien que se le daba a mi abuela Magdalena este tipo de saraos y lo mucho que los disfrutaba ¡amén de la mano que tenía! 

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Como no se puede estar toda la vida en la zona de confort este último fin de semana me lié la manta a la cabeza ¡y a hacer leche frita! En realidad no ha sido nada espontáneo sino que llevaba al menos un par de semanas mirando recetas en los cuatro huecos que puedo sacar, estudiándolas y comparándolas. 

El año pasado mi amiga Olga intentó hacer leche frita de chocolate y el resultado no fue lo esperado, así que yo tenía miedo de lanzarme con una receta que acabara en fracaso más cuando tengo tan poco tiempo para repostear que si la receta que hago el fin de semana no sale nos pasamos el resto de la semana sin postre. 

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

Por otro lado he visto que hay recetas de la leche frita para todos los gustos. Partiendo de la base de que al ser una receta tradicional cada cual la hace en su casa de una manera me llamaba mucho la atención que algunas recetas incorporasen yema de huevo o mantequilla. 

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Sin ser una experta en el tema porque jamás había probado la leche frita podía entender que en algunas zonas se les pusiera huevo porque esta época es muy propicia para la puesta de huevos y habría que dar salida a los excedentes. Pero lo de la mantequilla... lo de la mantequilla no lo entendía. De verdad que me costaba mucho imaginar a las abuelas y bisabuelas haciendo leche frita hace setenta años e incorporando mantequilla a la receta.

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Que no digo que no esté buena, pero me suena más a un añadido moderno que a otra cosa. Y como las recetas que incorporan yemas me recordaban más a una crema pastelera cuajada y frita y yo quería buscar la esencia más pura posible de este postre tradicional después de mucho indagar, comparar y descartar me quedé con la  receta de mi amiga Azucena y con los consejos de mi amiga Olga a la que la leche frita tradicional sí que le salió estupenda.

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¡Et voilà! aquí está mi leche frita y yo más feliz que unas pascuas con el resultado tanto que ni me acuerdo de cómo se puso la cocina de harina, huevo, y aceite al freir (sobre todo aceite), que eso es algo que nadie cuenta cuando trae la receta tan bonita y primorosa pero creo que deberíamos advertir que después hay que echar un buen rato de limpieza y fregado (aún teniendo lavavajillas en casa ¿eh?)

Además aproveché la "cosecha" de limones de mi limonero (la historia la puedes ver en mi perfil de Instagram) y creo que no podía haber elegido mejor receta porque le dio un sabor y un aroma increíble a la leche. Tanto que en un primer momento creí que iba a saber solo a limón, pero una vez frita y rebozada la leche todos los sabores se equilibran y el limón aparece al final para dejarte un sabor nada empalagoso en boca, lo que es todo un peligro porque te tercias un trozo y te quedas como si nada y repites con otro.

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Mientras la preparaba (sábado tarde justo cuando Lara se durmió porque con ella enredando esto era más que imposible) pensaba que era una atrevida, porque sin saber siquiera si nos iba a gustar yo me lancé a hacer ¡un litro de leche! Ya que pringo la cocina hago cantidad ¡y menos mal! porque a mi marido le ha gustado tanto que si hago menos el domingo ya no hubiera quedado nada. Al final como siempre en plan sargento y racionando la comida. Pero si no nos gusta a ver qué hago con los quince trozos que me salieron aunque poco riesgo corro porque este es de buen diente y todo postre que preparo le viene bien

A los que conocéis este postre poco os puedo decir y a los que no símplemente os animo a probarlo ¡merece muchísimo la pena! Recuerda un poco a las torrijas en apariencia, parte de la elaboración y hasta en el sabor (yo creo que esto es por el rebozado en azúcar y canela) aunque la textura es completamente diferente.

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

Me sorprende que la crema se haya podido freir sin que se desparrame y quedar tan entera y a la vez suave... ¡ay! ¡esas abuelas sí sabían lo que se hacían! Porque hoy a golpe de click tenemos mucha información pero a mí me encantaría ver a la primera que se le ocurrió hacer este postre ¡menuda imaginación! ¡y menuda mano para la respostería! 

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

Y al igual que las torrijas a medida que pasan las horas el azúcar del rebozado acaba derritiéndose y sueltan un ligero almíbar ¡tenedlo en cuenta por si vais a hacerle fotos! Que yo no me llevé la sorpresa porque fue terminar de freir, abandonar la cocina que estaba cual si hubiera pasado un tsumani (imaginad la sartén, la fuente con el papel de cocina para cuando sacaba las porciones fritas, el bol con el azúcar y la canela, el bol con la harina, el del huevo, las bandejas con los trozos terminados, la tabla donde había cortado la crema, la fuente donde se cuajó la crema... y como siga os quito las ganas de hacer esta receta) y montar para la foto no sólo porque temía que acabaran igual que las torrijas sino porque Lara seguía durmiendo y había que aprovechar que con ella alrededor es muy complicado hacerlas.

Sólo os puedo decir que a pesar de todo lo que se monta este postre lo repito. Igual no vuelve a caer hasta la Semana Santa próxima pero bien merece la pena.

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

Para no perder las buenas costumbres os he guardado un trozo a cada uno para que lo disfrutéis mientras nos tomamos un café y os cuento cómo preparar esta maravilla en casa. Y de paso y dado que estamos a las puertas de Semana Santa y algún afortunado disfrutará de una semana de vacaciones (no es mi caso) me vais a  permitir que os recuerde que podéis preparar unos maravillosos roscos fritos (receta cortesía también de mamá Carmen) o estos pestiños muy parecidos a los que había mi abuela, además de las torrijas y el flan que no pueden faltar estos días en mi casa. ¡Menudo abanico de recetas típicas de estas fechas! ¡Espero que las disfrutéis mucho!

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca



Ingredientes: 

* 1 litro de leche (mejor si es entera)
* 80 gramos de harina de maíz
* 80 gramos de harina de repostería
* 200 gramos de azúcar blanca
* 1 sobre de azúcar de vainilla (opcional)
* 1 rama de canela
* 1 limón
* 1 cucharadita de aceite de girasol
* Aceite de oliva virgen extra para freir
* Dos huevos
* Harina para rebozar
* Azúcar y canela en polvo para rebozar

Elaboración:

1. Calentamos la leche y añadimos la rama de canela y la piel del limón cortada a tiras. Tapamos y dejamos infusionar.

Al calentar la leche al fuego debemos estar pendiente de ella y removerla con frecuencia para que no se pegue al fondo y se queme (me ha pasado un montón de veces) así que ahora la pongo en una jarra o un bol apto para el microondas y la caliento ahí.

Después añado el limón y la canela, tapo y dejo infusionar hasta que la leche se enfría. Aunque no es necesario tanto tiempo y con media hora será suficiente si tenéis más prisa.

2. Retiramos la cáscara de limón y la canela y colamos la leche pasándola a una olla limpia aunque reservaremos la cantidad equivalente a un vaso que dejaremos aparte.

3. En un bol ponemos las harinas y el azúcar y los mezclamos. Le añadimos la leche reservada (es fundamental que esté fría para que la harina de maiz se disuelva sin hacer grumos) y mezclamos hasta que estén todos los ingredientes integrados y no haya grumos.

Si se hicieran debemos pasar la batidora para deshacerlos.

4. Con una cucharada de aceite de girasol pintamos el interior (base y laterales) de la fuente en la que vayamos a verter la crema para dejarla enfriar y cuajar. Lo ideal es que sea cuadrada o rectangular.

5. Ponemos a fuego bajo la leche que teníamos en la cazuela y vamos removiendo para evitar que se pegue al fondo y se queme. 

6. Cuando esté caliente pero sin llegar a hervir añadimos la leche en la que hemos disuelto la harina y el azúcar y no dejamos de remover hasta que la leche espese y su consistencia empiece a ser densa .

7. Retiramos del fuego, vertemos en la fuente que teníamos preparada, alisamos la superficie y la tapamos con un film transparente tocando la superficie de la crema para que no se haga costra.

8. Dejamos enfriar por completo y pasamos al frigorífico donde dejamos reposar hasta el día siguiente o hasta que haya cuajado lo suficiente como para desmoldarla y poder cortarla en porciones.

9. Cuando vayamos a freirla ponemos aceite en una sartén no muy amplia (con freir un par de trozos a la vez es suficiente). En casa usamos el de oliva pero si lo prefieres utiliza el de girasol.

10. También preparamos un bol con harina y otro con un par de huevos que batimos como para hacer tortilla.

11. Para acabar los preparativos mezclamos en un plato azúcar y canela (no demasiada) para rebozar la leche una vez esté frita.

12. Sacamos la fuente del frigorífico, desmoldamos la leche (que debe estar perfectamente cuajada) y la cortamos en porciones (no muy grandes pero tampoco diminutas o estaremos frente a la sartén medio día)

13. Pasamos cada porción por harina y a continuación por huevo y las vamos poniendo en la sartén con el aceite caliente pero no demasiado. Las freímos por ambos lados y cuando estén doradas las ponemos en una fuente con papel absorbente para quitar el posible exceso de aceite e inmediatamente rebozamos en la mezcla de azúcar y canela.

14. Repetimos desde el paso doce hasta tener fritas todas las porciones. 

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/leche-frita


Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

Algunos consejos basados en mi experiencia para que la leche frita salga bien:

1. Ante todo ¡no tener prisa! Esta receta requiere sus tiempos (para infusionar la leche, para cuajar y reposar en frío y para el "momento sartén")

2. Prepararlo todo antes de espesar la crema (perdonadme que insista tanto pero la leche es traicionera y se quema antes de que queramos darnos cuenta ¡yo hace mucho que no le quito el ojo cuando hago postres con ella al fuego!)

3. Lo mejor es hacer la crema a fuego lento. Las prisas nunca han sido buenas consejeras y para un buen postre la prisa debe quedarse fuera de la cocina. Además de ser más fácil cuajarla porque va a romper a espesar despacio y hay menos riesgo de que se pegue y se queme, al cocinarla a fuego lento damos tiempo a que la harina se cocine y no tenga sabor a crudo.

4. Cuando vayamos a freir antes de desmoldar preparamos todo lo que vamos a necesitar (harina, huevo batido, azúcar con canela, la sartén con el aceite...) así la crema estará fuera del frigorífico el menor tiempo posible y será mejor manejarla.

5. La crema, al menos en mi caso, está cuajada, se puede manejar bien, no se va "derritiendo" ni ablandando a medida que pasa el tiempo fuera del frigorífico, pero hay que tener en cuenta que es delicada y si la apretamos en exceso puede desprenderse una parte. Ahora entiendo perfectamente por qué decía Olga que los trozos deben ser cuadrados porque los picos se pierden con facilidad durante el rebozado.

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca
6. El rebozado tiene que ser perfecto. Debe quedar muy bien pasada por harina y por el huevo. Si alguno de los laterales no ha pasado  bien por el huevo corres el riesgo de que el rebozado en la sartén quiera "escaparse" de la crema cuando le les la vuelta.

7. El aceite no puede estar ni muy caliente ni muy frio, pero cuando has frito los dos o tres primeros trozos le has cogido el truco perfectamente.

8. Si tienes alguien que te ayude ¡mejor! porque así el trabajo es más rápido, pero aún estando sola no tardas más de cuarenta minutos en prepararlo todo y tenerlo frito ¡y yo no soy muy rápida ni muy mañosa con la repostería de sartén!

9. Aún siendo una gran amante de la canela te aconsejo que no le pongas mucha para que no enmascare el limón.

10. Lo del sobre de azúcar de vainilla fue de mi cosecha para que siempre que haga alguna receta dar salida (si es posible) a algo que tenga almacenado. En realidad yo la vainilla no la noté en el sabor de la leche frita así que si no se lo pones tampoco pasa nada.

11. La cantidad de azúcar no me resultó excesiva. Por una vez no disminuí azúcar como es mi costumbre y  os aseguro que el postre está bastante bueno y no empalaga ¡que yo no puedo con las elaboraciones excesivamente dulces!

Leche frita Receta tradicional Semana Santa Cuaresma Repostería de sartén Desayuno Merienda Postre Canela Limón Vainilla Cuca

¡Menuda entrada me ha quedado! Cada día escribo más ¿eh? Estupendas para pasar el rato mientras esperas pasar la ITV como mi amiga Isabel la pasada semana o esperas tu turno en el médico o en el banco. 

Las Crónicas de Lara esta vez serán cortitas para compensar. Está resfriada, sólo tos y mocos, y ha estado varios días con la abuela en lugar de ir a la guardería, cosa que no nos favorece en su réplica mañanera que tiene el lema "cole no, lela sí" pero mejor con la abuela y que se recupere a estar en la guardería expuesta a más virus y que acabemos con otitis o con fiebre y tomando antibiótico que esta vez parece que nos hemos librado (aunque hemos tenido aerosoles)

Mañana tiene revisión para que la pediatra le dé (o no) el OK cuando le vuelva a escuchar el pecho.

Si os tomáis vacaciones para disfrutar la Semana Santa sed muy felices, descansad (o no) y cargad las pilas para la vuelta, y si no os las tomáis la semana próxima volvemos a vernos por nuestras cocinas.

Manos a la masa y ¡bon appétit!